QPR: You're only here for the money

Los londinenses han destituido a Mark Hughes y agravan sus crisis

Mark Hughes, destituido en el QPR Mark Hughes, destituido en el QPR

El Queens Park Rangers se hunde en la Premier League encadenando malos resultados, atraviesa una grave crisis institucional y todo ello ha desembocado en la destitución de Mark Hughes. Analizamos la situación en Loftus Road con José David López.

Conseguir el compromiso. Una de las premisas iniciales, básicas e intangibles para conseguir cualquier rédito o al menos optar a ello en esta vida de competencia eterna y nula capacidad de desasosiego, es luchar por eso que un colectivo desea y para el cual argumenta sus deseos con pagos económicos. Al igual que el empresario debe trabajar un domingo si su negocio necesita un impulso o el panadero ya elabora sus masas harineras cuando otros acaban de acostarse, el futbolista tiene un solo elemento fijo e intocable que supervisará para siempre cualquier análisis o lectura sobre su rendimiento, su propia responsabilidad como un ‘obrero’ más del césped, el compromiso con aquello a lo que representa y para el cual se le contrata además, sin ningún problema añadido por el que preocuparse.

Esa hipótesis primordial para cualquier batalla diaria en la vida de toda persona con un mínimo de apetencia en sus cualidades personales, hace tiempo que incluso llega a valorarse como positivo cuando en analizado resulta ser un futbolista. Se puede tachar a un jugador profesional de joven o veterano, técnico o rudo, físico o liviano e incluso inteligente o frío, pero nunca debería catalogarse como aspecto positivo y enriquecedor, su compromiso o dedicación hacia aquello que lo mantiene día a día en la cúspide profesional y en lo más alto de esa tremendamente injusta pirámide social. Enérgico, dinámico, lleno de vitalidad y voraz en sus pretensiones dentro del césped, son elogios que representan algo innecesario pues, como un empleado más, debe estar registrado en su propia conducta diaria. De no ser así, probablemente yo no estaría escribiendo estas letras pero, ¿Por qué sí existe esa condescendencia con muchos futbolistas? En Londres, la afición del QPR quiere terminar con esta permisividad.

Esa frustración, la de quien semanalmente soporta las mofas de los enemigos y aguanta críticas hasta de los que antes estaban varios pasos por detrás, es la que ha estallado estas últimas semanas en el seno del QPR. El club londinense, uno de los más veteranos del lugar con 130 años a sus espaldas, atraviesa uno de los momentos más duros de su larga historia, la que les ha llevado por las catacumbas del fútbol inglés durante décadas antes de regresar hace un par de cursos a la élite, lugar donde no acaban de ser bien recibidos y donde parecen predestinados a perder la estabilidad. Colistas, solo cuatro puntos, ninguna victoria, nueve goles a favor y veintitrés en contra en doce jornadas disputadas en la Premier League, ha supuesto el peor arranque de la historia del club. Tras caer este pasado fin de semana en su propio Loftus Road ante el recién ascendido Southampton, la irritación se ha multiplicado entre una masa social que entiende que Mark Hughes (que cobra nada menos que 5.5 millones de euros al año) ha perdido todo crédito como líder de un vestuario lleno de caras nuevas cada curso, falta de identidad con una base futbolística inexistente y, sobre todo, nulo compromiso, aquello que más duele a quien empuja desde el graderío tal agravio, intentando sacarse de encima el disgusto con un cántico múltiples veces repetido en los últimos tiempos: “You're only here for the money” (Sólo estáis aquí por dinero).

Y es que es evidente que solo el factor monetario facilitó al club la renovación respecto a la base establecida el pasado curso, cuando un irregular inicio de campeonato fue salvado sobre la bocina con puntos inesperados en la recta final, suficientes para mantener la categoría con favores de ‘terceros’ en el último segundo de la campaña. Ya por entonces la plantilla reunía a una serie de jugadores llegados por la motivación de un club Premier pero, desde luego, por el accesible contrato que le había mostrado Tony Fernandes, millonario empresario malayo (dueño de Air Asia y jefe del equipo de F1 Caterham), convertido desde agosto de 2011 en máximo accionista del club (por ello hasta bien entrado el curos pasado, el equipo aún pudo fichar o reforzarse). Desde su aterrizaje en la capital londinense hace solo catorce meses, han sido 19 los jugadores contratados, que no sólo no han logrado la repercusión deportiva que se anhelaba y se les exigía (puesto que la plantilla debería estar bastante más arriba en la clasificación), sino que parecen haber perdido definitivamente cualquier vía de salvación para cambiar la mentalidad negativa del equipo.

Cuando Neil Warnock fue despedido por el club en enero de manera asombrosa y sorprendente, el QPR sumaba 17 puntos tras veinte jornadas donde había transformado su equipo por completo debido a los fichajes de última hora. Ese balance representaba un 28% de los puntos en disputa, muy por encima de la actualidad pues Hughes, después de doce jornadas ya disputadas este curso, solo ha podido sacar cuatro puntos o, lo que es lo mismo, un paupérrimo 11% de los puntos que se han puesto en disputa. Tal es el descontento con el proyecto, con los jugadores contratados sin réditos que defender y con la propuesta futbolística de una institución que quiso crecer en tiempo record con inversiones fallidas, que la propia afición pide que vuelvan a escena jugadores que ahora han quedado en el ostracismo y que, en el pasado cercano, lograron el ascenso y un nivel competitivo digno (se pide a Shaun Derry, Jamie Mackie o Faurlín).

Su versión tiene claros epicentros de polémica pues la aptitud de José Bosingwa (llegado con nómina de oro por su condición de agente libre este verano), Esteban Granero (criticado porque incluso fue incapaz de sobreponerse a jugadores menos expertos hasta ahora) o Djibril Cissé (solo un gol Premier este curso), destroza cualquier plan pre-establecido hacia metas superiores. La plantilla está rediseñada con una selección alternativa, secundaria y estructuralmente desastrosa, de jugadores que en algún momento tuvieron cierta lucidez mediática en clubes de mayor poder competitivo, haciendo perder al club londinense su verdadera esencia, la de bregador inglés de origen e identidad. “Jugadores mediocres con contratos altísimos”, gritaban este fin de semana desde los graderíos de Loftus Road, donde los planes de construcción de un súper-equipo en base a fichajes de relumbrón, han vuelto a fracasar con estrépito. Un ejemplo más de que el dinero sin mentes cualificadas que lo organicen, es inservible incluso en el fútbol.

LA APUESTA del día

Malta y España se citarán en partido clasificatorio para la Eurocopa. El duelo se jugará a las 20:45 en el Ta'Qali National Stadium.

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