Real Madrid-Athletic, recordando a Ronnie Allen

El inglés puso fin a una racha negativa similar a la actual

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Ronnie Allen Ronnie Allen

El Athletic de Bilbao de Marcelo Bielsa visita al Real Madrid con la esperanza de poner freno a la serie de derrotas ligueras que acumula en el Santiago Bernabeu, la peor racha de su historia en el recinto merengue, solo comparable a la vivida en los años sesenta; Ronnie Allen, otro innovador dentro del club en su día, terminó con ella un día de Noviembre como el de hoy, pero de 1970...

Enero de 1968

El Athletic de Bilbao termina de salir derrotado del Santiago Bernabeu una vez más. No puntuar en Madrid se ha convertido en la regla de un club que no alcanza un título en más de una década; el Rey de Copas ha perdido el respeto de buena parte de sus rivales pese a contar con una plantilla repleta de promesas, entre ellas el "Bobby Charlton" de Bilbao Javier Clemente, Txexu Rojo, o el gran Arieta II, secundados todos por la figura de Iribar, siempre atento a que los rojiblancos no dejaran de ser el Athletic en esencia, aunque por obligación hubiera perdido la condición inglesa en su nomenclatura a partir de 1941, pasando a ser Atlético en lugar de Athletic. Tal vez por eso, porque el club navegaba a la deriva y con pocas expectativas de ordenar su futuro, el Atlético de Bilbao volvió a acordarse de Inglaterra a finales de los sesenta; la historia estaba llena de apéndices que unían la cronología del equipo a las islas británicas. De allí llegaron por ejemplo los primeros sportsmen en el siglo XIX, que mezclados con vizcaínos entusiastas, dieron pie al nacimiento del club. Inevitablemente, el aficionado veterano del Athletic tenía en mente a Mister Pentland, el técnico que con su enigmático bombín había ganado el primer título liguero de la historia del club 39 años antes, y era precisamente ese espíritu el que se echaba de menos en el gigante de Bizkaia. La grada buscaba un golpe de efecto que devolviera la fe en el equipo, y éste llegó con Ronnie Allen.

Ronald "Ronnie" Allen nació en Fenton, una localidad del condado de Staffordshire muy cercana a Stoke, ciudad con la que está confederada. En su época como futbolista, Allen fue un excelente goleador, desempeñándose siempre en posiciones de ataque y consiguiendo alcanzar gran fama en el fútbol inglés de mitad de siglo; era muy rápido y tenía habilidad en el pase. En 1954 viviría las que probablemente fueron sus dos grandes tardes como jugador de fútbol, ganando con el West Bromwich Albion la final de la FA Cup en Wembley, y cuatro meses más tarde la Charity Shield, en un título que fue compartido a la vieja tradición con el Wolverhampton, tras empatar a cuatro en un épico encuentro. Ronnie Allen anotó cinco de los siete goles marcados por los "Baggies" en aquellas dos finales.

Finalizó su carrera en el Crystal Palace en 1965. Antes había jugado cinco partidos con el equipo nacional inglés, siendo alineado junto a hombres como Sir Stanley Matthews o Billy Wright. Como técnico tuvo una breve carrera antes de cambiar el rumbo de su vida; entrenó a los Wolves durante poco más de tres temporadas, lo cesaron, y en ese momento llegó el Athletic.

La figura de Ronnie Allen tuvo un gran impacto en el fútbol español de la época. Se tendía a pensar que todo aquel técnico llegado desde fuera y cargado de métodos novedosos, era una apuesta segura. Había ocurrido en el pasado con Helenio Herrera y sus agresivos inventos, con las máscaras de oxígeno de Alejandro Scopelli, y más recientemente con las innovaciones traídas desde Portugal por Otto Glória. El Athletic firmó a Allen con un objetivo: darle la batuta de la planificación deportiva del club a la manera inglesa, dejando que tomara partido en el estilo futbolístico de todas las categorías del club. Los rojiblancos querían volver a ser grandes, y demostraron tener las ideas claras apostando por un estilo que enamoraba a la grada de San Mamés. Allen recibió órdenes claras y precisas: el equipo debía jugar como un conjunto inglés, raseando la pelota y empleando la fuerza física en los ataques. La Catedral apreciaba ese estilo más que cualquier otro estadio de la geografía nacional. Por todo ello, la decisión del Athletic era ambiciosa, y en cierto modo, aunque existan evidentes diferencias, recuerda a la llegada de Bielsa, donde la aparición de un técnico extranjero iba unida a un cambio total en el trabajo diario y la filosofía futbolística.

Pero no todos los jugadores estaban preparados para jugar a la manera "Allen", y el inglés reservaría un tiempo para escoger a sus preferidos. Ronnie Allen vivió un periodo de aclimatación antes de hacerse definitivamente con las riendas del equipo. Durante la última parte de la campaña 1968-69, cuando ya se sabía que entrenaría al Athletic al comienzo de la siguiente temporada, viajaba con la expedición oficial y pasaba la mayor parte de su tiempo en Bilbao. Su trabajo había comenzado, aunque al Athletic todavía lo dirigiera Rafael Iriondo, quien en teoría debería incorporarse al "staff" técnico de Ronnie en la siguiente temporada como ayudante, hecho que el preparador de Guernica no aceptaría.

Poco a poco, Ronnie Allen fue aprendiendo el idioma y adentrándose en las interioridades del Athletic. Su opinión era cada vez más apreciada por la prensa, como el día que el equipo perdió en Glasgow un encuentro decisivo de la Copa de Ferias por 4-1. El resultado causó un gran impacto, ya que a falta de cuatro minutos el Rangers solo vencía 2-1. Las miradas hacia Allen eran constantes, y la afición suspiraba por la idea de que con el salvador británico, este tipo de resultados no volverían a suceder.

Sorprendentemente, el Athletic de Iriondo terminó ganando la Copa del Generalísimo ese año ante el Elche en el Bernabeu. El título puso fin a una sequía de once años, lo que hizo que la llegada de Allen fuera acogida todavía con mayor entusiasmo; los setenta deberían ser una nueva época de reinado para los rojiblancos. A pesar de la euforia del principio, los métodos del nuevo técnico comenzaron a crear asperezas con las costumbres familiares del entorno del club. En el día de su presentación por ejemplo, los periodistas tuvieron un roce con Allen, ya que el entrenador prohibió taxativamente la entrada de los informadores a los vestuarios, algo que hasta ese momento había sido un hecho normal. Pero la grada de San Mamés se rindió muy pronto al juego del Athletic, demostrando apoyo incondicional a su técnico. La eliminación en la Recopa de Europa ante el Manchester City permitió a los bilbaínos centrarse en el campeonato liguero, donde alcanzaron el liderato pronto y mantuvieron una dura pugna con el Atlético de Madrid.

El Athletic tuvo que sortear un hecho difícil que marcaría para siempre la carrera de la gran promesa de aquel equipo. En la visita a la Nova Creu Alta de Sabadell, los rojiblancos ganaban su partido por un ajustado 1-2. A cinco minutos del final, Marañón cazó a Javier Clemente con una entrada que le partió la tibia y el peroné. La joya de la cantera vería marcada su trayectoria, aunque aquel Athletic estaba decidido a pasar a la historia y firmaría una carrera casi perfecta hacia el título de liga. Los de Ronnie Allen eran una máquina perfectamente sincronizada, como quedó demostrado en la visita del Real Madrid a San Mamés, donde el Athletic barrió del campo al conjunto merengue con un inapelable 5-0, con tres goles de Félix Zubiaga.

Catorce años después, el título de liga estaba muy cerca, tan cerca como que algunos periódicos locales ya regalaban posters con la foto de la plantilla campeona, y los aficionados vizcaínos entonaban el alirón en cada viaje de su equipo, o en los mediáticos combates de boxeo de un guipuzcoano con miles de seguidores en Bilbao, el mítico José Manuel Urtáin. España estaba a punto de rendirse de nuevo al Athletic, y los deportistas vascos eran un ejemplo de entrega y sacrificio.

Los métodos de Ronnie Allen parecían haber devuelto el sentido natural al fútbol español, donde los ingleses terminaban siendo los más listos, y ahora además, habían entrado en una espiral de éxito internacional. La Catedral volvía a respirar fútbol, pero una inesperada derrota en Valencia hizo inútil el esfuerzo en la última jornada; el Athletic ya no dependía de sí mismo para ganar el campeonato, y a pesar de la victoria ante el Celta, los Iribar, Iñaki Sáez, Etxeberría, Aranguren, Igartua, Larrauri, Arieta II, Uriarte, Zubiaga, Clemente y Argoitia, no pudieron pasar a la historia.

La magia inglesa se esfumó aquel día, a pesar de que en la temporada siguiente el Athletic ganó por fin en el Bernabeu y también lo hizo en el Camp Nou. Victoria especial esta última, ya que se produjo ante Vic Buckingham (técnico del Barcelona), el que fuera entrenador de Ronnie Allen en la gloriosa etapa del West Bromwich Albion.

Allen se marchó del club sin ganar nada, y el Athletic tendría que esperar a la década de los ochenta para que un técnico que quedó impactado por las fórmulas británicas en su época como jugador, pudiera guiar al equipo desde el banquillo hasta el título de liga 27 años después. Ronnie Allen no descubrió nada nuevo, y en cierta forma no llegó a triunfar en el club, pero redirigió el gusto de la afición de San Mamés hacia su esencia, y creó escuela en una generación de futbolistas que seguirían sus pasos en los banquillos. Ronnie Allen murió el 9 de Junio de 2001, West Bromwich y Athletic jugarían un encuentro amistoso dos meses después en homenaje a su figura.

LA APUESTA del día

Vasco de Gama y Atlético Paranaense se medirán en la jornada 34 del Brasileirao. El duelo se jugará a las 22:30 horas en Sao Januario.

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