Euro 2012: Estrellas buscando aureola
Wesley Sneijder
Las fases finales de torneos internacionales son el epicentro principal dentro de la actividad de una campaña y, por ende, solo unos privilegiados pueden alcanzar ese primerísimo nivel. Hay grandes jugadores que jamás han podido llegar a una cita de esta magnitud y otros que a nivel de clubes han demostrado ser auténticos iconos, piezas fundamentales, pero que cuando se visten con los colores de su país, no logran alcanzar ese caché.
Esta Euro 2012 será clave en esa dinámica para un buen número de jugadores que, siendo desequilibrantes, determinantes o referentes, necesitan pese a todo un éxito a nivel continental que les haga multiplicar su aureola de estrella para convertirse en mitos. Nadie duda de su potencial, de sus habilidades y del talento que emanan sus movimientos, pero desarrollarlo en un torneo de máxima competitividad, reafirmaría su currículum y lo elevaría a otro nivel. No son el icono ni el foco principal, pero tienen delante el paso previo definitivo para dejar de ser alternativas y convertirse en realidad. Porque sólo aquél que ha logrado reinar con su selección, ha logrado situarse entre los ‘elegidos’.
Wesley Sneijder (Holanda): Ha ganado todos los torneos nacionales al alcance en Holanda, España e Italia (Liga, Copa y Supercopa) e incluso se coronó campeón de Europa y del mundo a nivel de clubes en su mejor año deportivo, un 2010 que estuvo a punto de redondear. Pero esa necesidad de éxitos con la selección, limó las esperanzas de un enganche único, desequilibrante, talentoso y con un disparo de media distancia que marca diferencias. Porque si aquella noche en Sudáfrica la selección ‘oranje’ hubiera superado a España en la finalísima, no sólo Wesley sería campeón del mundo, sino que muy probablemente hubiera sido también Balón de Oro. Desde entonces, entre lesiones y complicaciones derivadas de los sistemas herméticos del Inter, su protagonismo se ha reducido y aunque nadie duda de su potencial, todos saben que está ante su mejor reivindicación posible.
![]()
Philip Lahm (Alemania): Pese a que ser referente e intocable en un gigante europeo de siempre como el Bayern de Múnich, asegura éxitos a corto o medio plazo, la carrera del actual capitán bávaro (como la de muchos de sus actuales compañeros de club y selección), es realmente una constante de muertes en la orilla. Y es que pese a sumar cuatro ‘dobletes’ como muniqués, Lahm podría haberse rodeado ya de fotografías míticas que lo situarían al nivel de los más grandes astros germanos de la historia. Dos finales de Champions perdidas en apenas tres años (2010 y 2012), dos terceras plazas mundialistas consecutivas (2006 y 2010) y un subcampeonato europeo (2008), evidencian que la única grandeza que le falta para colocarse como mejor lateral de la última década en Europa, es sumar su primer entorchado con la Mannschaft.
Nani (Portugal): No es igual de probable conseguir triunfos a nivel de selecciones con unas generaciones que con otras ni tampoco defendiendo unos colores que otros, pero si algo necesita Portugal es que sus ‘actores secundarios’ rindan al mejor nivel y no toda la responsabilidad recaiga sobre un excesivamente presionado Cristiano Ronaldo. El más exigido en ese tren perseguidor de sueños lusos es Nani, un extremo desequilibrante, potente, velocista y tenaz con su disparo desde frontal que, pese a todo, siempre nos ha dejado la fría sensación de poder romper cualquier partido en un chispazo o decantar una cita definitiva pero que, cuando se ha dado la ocasión, se congela. La grandeza del Manchester United le hizo sumar títulos con celeridad hasta reinar en Inglaterra, Europa y el Mundo, pero individualmente las exigencias personales deben ser mucho más sinceras y Nani está ante el momento ideal para ejecutar su propio examen de conciencia.
Zlatan Ibrahimovic (Suecia): Es el único jugador que ha logrado ganar cinco campeonatos ligueros con cinco clubes diferentes, en tres países distintos y siendo referente absolutamente en todos esos vestuarios. Tan polémico como engreído, tan singular como exclusivo y tan fiero como talentoso, Ibrahimovic ha vivido desde siempre en la delgada línea que diferencia a los astros de las estrellas, priorizando su grandeza personal y sus triunfos individuales. Sin embargo, pese a haber marcado diferencias y haber acumulado goles en clubes poderosos, sus méritos no le han servido ni para conseguir una Champions ni para sumar ese Balón de Oro que hace tiempo entendió como casi imposible pese a su potencial (seguramente en otra época lo hubiera sido). Imposibilitado a competir en igualdad ante sus rivales ‘españoles’ (Messi y Cristiano), el único espacio donde realmente depende de sí mismo es en la selección y aunque Suecia está lejos de poder alcanzar la élite, un ‘milagro’ le haría colocarse entre los ‘elegidos’ para la posteridad.
Andriy Shevchenko (Ucrania): Hace ya seis largos años, pero aquél verano, más allá de que el Chelsea pagara 75 millones de euros (y el pase añadido de Hernán Crespo) al Milan para contratar a la gran estrella ucraniana rompiendo el mercado, se acabó la carrera de Sheva. Tenía 29 años pero el golpe anímico de no poder ganarse un puesto en la competitividad Blue, de incluso ser cedido de vuelta a San Siro dos años después y hasta de salir por la puerta de atrás sin despedida alguna rumbo a ‘casa’, acabó con su mentalidad de estrella. El chico que había sido obligado a abandonar su ciudad por el desastre de Chernobyl con sólo nueve años y el mismo que había enloquecido a la Europa futbolística rozando el milagro Champions con un modesto Dinamo de Kiev, se veía obligado a regresar a su club de origen para luchar contra su último objetivo. Y es que pese a haber ganado todo lo posible y hasta mostrar en su salón un Balón de Oro, el reto de volver a insertar a su selección entre las grandes del continente como lo fuera en los 60, está pendiente y este 2012 para el que lleva seis años preparándose casi en el exilio, es su última oportunidad.












