La madurez deportiva de Hazard

A partir de sus declaraciones tras el Lille - PSG

Hazard debutó esta temporada en Champions/lainformacion.com/EFE

Hazard debutó esta temporada en Champions/lainformacion.com/EFE

Eden Hazard, la penúltima maravilla técnica que sortea rivales en la siempre atractiva Ligue 1, dejó una muestra más de su talento en medio de la jugada que decantó el pasado encuentro entre su equipo, el Lille, y el nuevo integrante del clan de los jeques, el Paris Saint Germain, en un partido en el que no sólo estaba en juego el título para los capitalinos, sino también la posibilidad de una clasificación directa para una nueva edición de la Champions para los de Rudi García en un año en el que no le pudieron dar continuidad a los éxitos logrados la pasada campaña.

Pero para muchos, lo más relevante del encuentro no lo ejecutó el habilidoso belga sobre el césped, sino una vez acabado el partido anunciando que ya tenía claro qué iba a ser de su futuro: quiere jugar la próxima temporada en la Premier League, por considerarlo el campeonato más atractivo para su juego en estos momentos. El anuncio no sólo pondrá en marcha a la secretaría técnica del equipo galo a la hora de gestionar el ingreso de su venta para mantener el nivel del conjunto como mínimo en Ligue 1 o a las de los equipos ingleses interesados en su contratación (United, City, Arsenal y Chelsea) sino que puede dejar muestras de que tan admirable como su talento con el balón en los pies es la manera en la que está llevando su carrera en estos tiempos donde vende el fichar por mucho dinero a un jugador joven aunque no sea un refuerzo real para las necesidades de tu equipo y donde muchos ojeadores viven de los servidores de youtube.

Porque Hazard y el Lille pudieron llevar a cabo la operación hace un año, con el jugador en el candelero como campeón del doblete en Francia y sin una Eurocopa de por medio que pudiera destapar otros talentos que 'robasen' protagonismo a su llegada a otros clubes con objetivos más ambiciosos que los del Lille. Pero ni el club se volvió loco 'moviéndolo' ni él quiso tener un crecimiento antinatural en su carrera. Se formó en las inferiores del equipo francés y entendió que quemar etapas a buen ritmo y ganar títulos debían tener un buen broche siendo parte activa de la histórica disputa del Lille de la Champions a pesar de que se debilitó con las salidas de Rami, Cabaye y de Sow (en el mercado de invierno junto a Obraniak) vio como Joe Cole o Payet podían permitir seguir soñando con metas altas.

Con su ciclo casi aún formativo (sólo tiene 21 años) habiendo llegado a su tope, es la hora de dar un paso más hacia adelante, confirmar todo lo bueno que dicen de él en un campeonato de consumo mundial y de exigencia máxima en un equipo no sólo que opte a todo, sino que por sus necesidades sobre el campo, le garantice no tal vez la titularidad, pero sí muchos minutos de calidad donde pueda 'probarse' a un nivel superior.

Todo esto, como contábamos, en medio de un mercado que tiene casi la obligación de mover a jugadores jóvenes a un ritmo frenético y por cantidades difícilmente justificables cuando hablamos de jugadores que todavía no han demostrado si valen para jugar bien cada tres días, vivir en un vestuario lleno de egos de nóminas millonarias y ser pitados cada vez que visiten un campo que no sea en el que ejercen como locales. Ojalá que el ejemplo de Hazard (podríamos decir algo parecido de Neymar) sea el patrón a seguir para todos los jóvenes que sea objetivo de disputa entre la flor y nata del fútbol del Viejo Continente.

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