Oporto: La receta alterada del campeón pragmático

Los lusos han vuelto a proclamarse campeones de la liga portuguesa

Oporto, campeón 2011-2012 Oporto, campeón 2011-2012

El Oporto se ha proclamado campeón de la liga portuguesa 2011-2012 después de la fuga de talentos sufrida en verano y analizamos la reconversión del conjunto luso.

Había resultados, títulos y sobre todo, sensaciones que hacían presagiar el inicio de un proyecto potencialmente capacitado para marcar una época. Pero el verano europeo, como siempre, marca el fin de las esperanzas anuales del Oporto, una institución obligada año tras año a moldearse, a renovar su plantilla y a tener que enfrentarse a las peleas del resto por sus jugadores más salientes. Los movimientos del mercado, las necesidades de quienes no habían logrado alcanzar sus objetivos meses antes y la facilidad financiera de muchos de ellos, acabó sacando de Do Dragao a Villas-Boas con destino Londres (Chelsea) y a Falcao rumbo al Atlético de Madrid. Se rompe el equipo ideal, sin líder de vestuario, sin goleador y con la enésima sensación de haber dejado escapar un momento que podría haberse convertido en glorioso.

Y apenas un año después, el club mantiene su estado lógico al celebrar a principios de mayo el título de una Lisa Sagres que sigue dominando en las últimas décadas. Por estadísticas, así como por volver a reinar en Portugal, nadie podría cuestionar labores deportivas pero lo cierto es que sus decepciones en Copa y sobre todo en Champions-Europa League (en ambas competiciones europeas cayó muchísimo antes de lo esperado), denotan que el traspaso de poderes de Villas-Boas hacia su segundo, un Vitor Pereira clonado en juventud y en su labor previa como asistente, no ha sido del todo satisfactorio. Y la mejor forma de reflejarlo ni tan siquiera habla de resultados, sino de sensaciones, esas que han alterado la receta del éxito convirtiéndola en más pragmática que nunca.

Este nuevo Oporto es un clon del pasado en su base, en su columna vertebral y en algunas de sus estrellas, aunque esa supremacía que le llevó hasta el título europeo el pasado curso, aún está en fase prematura. Ante la ausencia de automatismos recuperados o de intensidad continuista, el propio vestuario interiorizó un mecanismo de auto-defensa cuando la situación era límite, ajustando mucho más sus resultados por encima de cualquier señal dubitativa. Es decir, la única prioridad era ganar, no fracasar también en el campeonato liguero y afianzar su dominio a base de solidez sin brillo. Un mismo sentimiento, un estilo concreto inamovible y la misma capacidad regenerativa de cada verano, pero lagunas mentales que debilitaron el concepto de bloque ya definido, el mismo que no pudo disfrutarse esta vez sobre el césped.

Hulk volvió a ser el mayor desequilibrio del equipo, potencia, pegada y liderazgo caracterial (14 goles), pero esta vez no tuvo socios regulares en ataque, pues aunque el mecanismo de extremos que tanto éxito encontró en los últimos años sí se mantuvo con el impacto definitivo de James Rodríguez (12 goles), la figura de goleador que masacrara las redes con tantos ‘regalos’ desde las bandas, no existió. O al menos, no con la crudeza de antaño, puesto que el experimento Kleber nunca se consolidó y la contratación de Janko (de idéntico perfil), sí aportó fuerza y más solidez, pero sólo para el esfuerzo final del curso (apenas jugando nueve partidos con cuatro goles). Siguió creciendo Moutinho como fantasioso, mantuvieron su rigor y energía los clásicos Álvaro Pereira, Fernando y Rolando, aunque el resto ha vivido entre la apatía y la irregularidad, algo que debilitó notablemente su fuerza como colectivo respecto a núcleos anteriores.

La receta volverá a ser reajustada a partir del mes de agosto. Por el camino se perderán varios pilares (parece que Hulk estaría ante su salida inminente, así como Fernando) y hasta se cuestiona que este año con Vitor Pereira no fuera un experimento que no ha terminado de agradar (se habla de entrenadores para suplirlo), pero la meta volverá a ser la de siempre, culminar el mes de mayo desde lo más alto y celebrar como costumbre. Sea brillando o no, Do Dragao no entiende de tristeza, aunque la receta se haya convertido en un patrón más que amenazante.

LA APUESTA del día

Atlético de Madrid y Getafe se medirán en el derbi de la primera jornada. El duelo se jugará a las 22:00 horas, en el Wanda.

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