Valentía made in Jose Mourinho

El técnico portugués, clave en el Clásico

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Jose Mourinho durante un encuentro del Real Madrid/ Lainformacion.com Jose Mourinho durante un encuentro del Real Madrid/ Lainformacion.com

Grandes batallas, grandes citas. Situaciones simples que acogen protagonistas imbatibles, engalanadas con las mejores de las telas, lo que hace que el poder mediático crezca en modo progresivo tal y como van pasando los minutos para que ocurra.

Jose Mourinho llegaba a la capital española para retomar el rumbo del Real Madrid tras años de derrotas y de hegemonía del Barcelona. El entrenador más odiado por el máximo rival, uno de los técnicos más laureados del fútbol moderno.

Los duelos contra el Barcelona han decantado de manera muy importante favorable a los azulgrana. Pep Guardiola no conocía la derrota en 13 de sus 14 enfrentamientos contra el Real Madrid. Tan solo la Final de la Copa del Rey de la temporada pasada había sido un borrón en la cuenta personal del técnico de Sampedor. Precisamente aquel conjunto blanco estaba dirigido por Mourinho, el enemigo número uno del barcelonismo.

Llegaba el gran encuentro del Siglo, de la Historia, una vez más, como suele ocurrir en estas ocasiones. El partido capaz de parar el Mundo, de reunir a miles de personas pendientes de lo que ocurriera en este caso en el Camp Nou.

Las sensaciones eran de que el Barcelona, que llegaba con una dinámica positiva, ascendente, se llevaría el Clásico y apretaría todavía más un campeonato bipolar más que comentado. Se especulaba con planes y estrategias que Mourinho habría estudiado para aniquilar al todopoderoso equipo del Camp Nou. Trivotes, esquemas defensivos. Nada positivo, a priori, para los blancos, que cederían casi por decreto el campeonato liguero.

Sin embargo, Jose Mourinho sorprendería a conocidos y extraños con un once inicial lejos de lo especulado, ofensivo, sin echarse atrás, sin modificar posiciones de jugadores, fiel a su estilo durante la temporada. Jugadores de la talla de Cristiano Ronaldo, Özil, Karim Benzema o Di María serían de la partida. El contraste con la alineación dubidativa de Pep Guardiola llevaba a la descolocación. A posteriori quedaba demostrado que su intención era la de dar un auténtico golpe sobre la mesa en la Liga BBVA.

Mourinho fue valiente. Apostó por el fútbol en lugar del juego brusco. En ocasiones quedaría anulado por el efectivo juego azulgrana, pero el peso ofensivo del Real Madrid acabaría dictando sentencia en el encuentro y en una Liga BBVA que adquiere mayor color blanco que nunca.

El entrenador portugués fue valiente. Planteó el encuentro de tú a tú, sin modificar su sistema como había hecho anteriormente ante los barcelonistas con resultados pésimos. La derrota podía llegar, puesto que enfrente estaba el Mejor Equipo del Mundo, pero el planteamiento restaría peso a la derrota. Al menos, se habría intentado.

Sorprendía Jose Mourinho, pero con el gol de Khedira el Real Madrid veía luz al final del túnel. El paso de los minutos hacía que la conciencia madridista fuera en aumento, el peso de la seguridad cogía fuerza con el transcurso del encuentro. La figura del técnico luso no destacó a lo largo de los noventa minutos desde la banda. La sensación de control, de satisfacción, de conveniencia con el doble resultado del empate y de la victoria, hicieron que Jose Mourinho se mantuviera en un segundo plano a lo largo del encuentro.

El gol de Alexis Sánchez regaba las esperanzas azulgranas, pero la fuerza anímica de esta plantilla hizo que, basándose en el mismo juego, al contragolpe un preciso y exquisíto pase de Mesut Özil fuera recibido por Cristiano Ronaldo (el otro centro de atención para la afición azulgrana) colocara el segundo y definitivo 1-2. Volvían los tres puntos, volvía la ventaja doble de saber que, pese a que volviera un hipotético empate, el equipo saldría reforzado.

La tranquilidad hizo que se mostrara a un Jose Mourinho tranquilo, sin gestos tensos, arrogantes, controlador pleno de la situación, ganando la batalla personal a Pep Guardiola. Había corrido muchísimos riesgos, habría plantado cara a la mayor de las bestias y no había vuelta atrás. Positivamente estaban consiguiendo el objetivo y finalmente, tras una batalla digna de los dos mejores del Mundo, el Real Madrid lograba en la ciudad Condal un triunfo que sentencia prácticamente la Liga.

Jose Mourinho, fiel a su estilo en las últimas semanas, no hizo más sangre del arbol caído. Ante la mayor de las victorias, ante un acierto pleno suyo tanto en lo deportivo como en lo psicológico, decidía seguir adelante y dar el protagonismo a Aitor Karanka.

El entrenador portugués, por fin, se quitaba el peso del Barcelona. Vencía el Clásico más decisivo, y volvía a convertirse en una espina dolorosa para el barcelonismo. Jose Mourinho ganó la batalla, fue uno de los grandes reforzados del encuentro del año.

Arriesgó y ganó. Mourinho, el gran vencedor del Clásico liguero.

LA APUESTA del día

Real Madrid y Rayo Vallecano se medirán en la jornada 16 de la Liga Santander. El choque dará comienzo a las 18:30 horas en el Bernabéu.

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