Kenny Dalglish no convence en Liverpool
Su situación ya no es intocable
Kenny Dalglish, actual técnico del Liverpool, aterrizaba en el banquillo local de Anfield la pasada temporada con el propósito de relanzar un proyecto red hundido, sin rumbo y que ya había dejado por el camino a entrenadores como Rafa Benítez o su precesor, Roy Hodgson.
Dalglish, entrenador escocés de 60 años, es una de las personalidades históricas de la entidad de Liverpool. En su etapa como jugador profesional en el periodo de 1977-1990 logró un total de 118 goles en 355 partidos disputados. Toda una personalidad que llegaba al banquillo red como un elixir tanto en el aspecto deportivo como en el emocional para la afición, ya que para muchos había sido un ídolo y ver su persona relacionaba de nuevo directamente al club era una esperanza clara para intentar sacar del pozo deportivo en el que había caído el club en las últimas temporadas.
Su llegada se produjo en mitad de la pasada campaña 2010/11. Desde entonces ha dirigido 37 encuentros oficiales con un resultado de 19 victorias, 9 empates y 9 derrotas.
Sus primeros meses al frente de los reds le hizo que el club no acabara dentro de los puestos que dan derecho a disputar competición europea. Sextos con 58 puntos, una situación que, quizás como se especulaba dejaba entrever el poco periodo de tiempo que tuvo al haber iniciado su nueva etapa con la Premier League ya iniciada.

Sin embargo, en la presente la situación respecto a la tabla clasificatoria es similiar, idéntica. El Liverpool se encuentra en la sexta posición con 19 puntos logrados de 33 disputados. Una situación que, teniendo en cuenta las expectativas deportivas, se mantiene dentro de los márgenes de error, pero con vistas claramente a mejorar para acabar en puestos de Europa de cara a la próxima temporada.
El Liverpool es en la actualidad un club que vive del éxito pasado. Un equipo bañado en gloria pero que en el presente no goza de la grandeza deportiva de otras épocas.
La salida de Fernando Torres supuso un bajón deportivo que, por el momento, no se ha visto reemplazada en su totalidad por los dos jugadores llamados a sustituirle como fueron las incorporaciones de Luís Suárez y Andy Carroll. Un handicap con el que se encontró Kenny Dalglish, que tuvo que hacer frente a una situación ya de por sí complicada, todavía más con bajas de tal calibre.

Esta tarde visitarán uno de los estadios más complicados de la Premier League. Stamford Bridge acogerá el gran duelo del fin de semana en el fútbol británico. Un encuentro que enfrentará a los de Anfield al Chelsea en un duelo de altos vuelos debido a los últimos precedentes entre ambos conjuntos.
Un duelo que en su último enfrentamiento la pasada campaña se tradujo en la victoria a domicilio del Liverpool por un ajustado 0-1. Una victoria que ya pudo saborear el técnico escocés en el banquillo red y que reflejaba en su persona el sentimiento de remontada instaurado en la afición red, que veía en él la persona perfecta de sacar los problemas adelante.
Sin embargo, una temporada después aquel sexto puesto sigue estando presente y la imagen del equipo no ha dado ese paso adelante tan esperado, lo que comienza a presentar el murmullo sobre el equipo y figura de un ídolo más de la grada.
Una dinámica de resultados marcada claramente por la irregularidad, por rachas de resultados que finalmente no se traduce en mejoras, ya que se entremezclan victorias con derrotas y empates sucesivos que acaban por no evolucionar de la manera esperada.
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