Barça - Chelsea: un duelo de semifinales con resultado abierto

[caption id="attachment_1206" align="aligncenter" width="430" caption="Bastante más tendrán que pensar estos dos... Dio toda la sensación que Barça y Chelsea no dieron todo lo que tenían al alcance de la mano en este duelo de ida"]Bastante más tendrán que pensar estos dos... Dio toda la sensación que Barça y Chelsea no dieron todo lo que tenían al alcance de la mano en este duelo de ida[/caption]

Seguramente muchos se esperaban un resultado contundente, acaso un paseo o, al menos, un partido mucho más abierto desde las llegadas de ambos conjuntos al área rival. Pero no. Esto fue una auténtica semifinal de Champions League, algo muy pero muy diferente a los cotejos de cuartos que ambos equipos jugaron contra sus respectivos rivales en la pasada fase. Es que Barça y Chelsea tuvieron bien en claro que estos duelos de 180 minutos pueden resolverse con un mínimo acierto propio o error del rival. Y que para la vuelta todavía falta. O, al menos, eso es lo que hay que creer. Porque en el Camp Nou fútbol, lo que se dice fútbol, no se vio mucho. Apenas algunos atisbos que no fueron suficientes como para abrir el marcador, en un duelo que, como era de prever, tuvo a los de Guardiola como dominadores del balón, pero sin la chispa habitual como para abrir flancos en una defensa que prácticamente no cedió terreno en todo el partido.

Estaba claro que el Chelsea que veríamos frente a este Barça no sería exactamente el mismo que intercambiara golpes con el Liverpool como si de un duelo Muhammad Ali - Joe Frazier se tratara. Los de Hiddink arribaron a la ciudad condal con la intención de irse con la valla lo menos vulnerada posible. Y lo consiguieron. Es que otra deducción no se puede obtener de un equipo que mantuvo prácticamente durante todo el cotejo a sus once jugadores dentro de la propia mitad. Aún así, con un Drogba siempre picante y un Malouda capaz de sacar de quicio a Dani Alves (le ganó el duelo psicológico al brasileño por varios campos), se las arregló para tener la oportunidad más clara del primer acto e incluso del partido. Y ahí estuvo Valdés para demostrar que es merecidamente el portero de ese equipo. No mucho más para destacar de ese primer acto. Henry era el arma más poderosa del equipo culé, demostrando que tener al francés alistado en Champions es siempre un plus. ¿El resto? Lejos de sus mejores versiones.

No cambió demasiado la tónica en ese segundo período. Era realmente extraño, uno que acostumbra ver a Lampard llegando desde la segunda línea o a Ballack ejerciendo de cerebro, verlos tan fuera de lo que habitualmente son, tan desaprovechados. Es que el Chelsea no tuvo ni la más mínima intención de conseguir ganar el partido por una acción propia, sino más bien de especular con algún error defensivo de esos que siempre suelen ofrecer los defensas del equipo catalán. Pero durante el segundo tiempo no llegaron. Ya Drogba había tenido la suya y la desperdició. A otra cosa. Pero el Barça siguió carente de chispa, de frescura, de capacidad de desborde y movilidad. Recordaba mucho a aquel conjunto que quedara impotentemente eliminado contra el Manchester United durante el pasado año. Y en el momento donde parecía que podía llegar a hacer algo, llegó un duro golpe: afuera Márquez y también Henry, dos de los mejores valuartes. Uno, casi seguro que no verá más el césped en lo que queda de temporada. El otro, tendrá que recuperarse pronto para volver con sus notables aportes. Lo cierto es que el Barça bien pudo haberlo ganado sobre el final a pesar de estas bajas. Pero a Bojan y Hleb les faltó sangre fría para definirlo, justo cuando el Chelsea parecía tirar la toalla. Cech, impecable toda la noche, se iba con su portería en cero. Primera misión cumplida.

El duelo, no hace falta remarcarlo, está más que abierto. Se supone, se calcula, que este planteo italianista de Hiddink tendrá que obligatoriamente transmutar en su feudo y que el Barça puede obtener rédito de ello. Un gol de los visitantes obliga a los locales a duplicarlos. Otro detalle a favor: Stamford Bridge no tiene el peso semántico en el contexto europeo que tiene un Old Trafford, Anfield Road, Giusseppe Meazza o Santiago Bernabéu. El Barça ya sabe lo que es ganar ahí y el último antecedente directo en cotejo de ida y vuelta entre ambos así lo asegura. Eso sí: si quiere repetir lo hecho en aquel memorable partido, tendrá que recuperar al artífice de ese gran triunfo. Lionel Messi tiene que volver a ser la carta de triunfo, el as (y no bajo la manga) que conduzca a su equipo a la final de Roma. En una semana sabremos a quien le vino mejor este resultado.

LA APUESTA del día

Sevilla y Levante cerrarán la novena jornada de la Liga Santander. El duelo se jugará a las 21:00 horas en el Sánchez Pizjuán.

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