Fútbol argentino: Tiro Federal, el club de las mil publicidades
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Que el fútbol ya se ha convertido más en un negocio que en un juego no sorprende a nadie. Los grandes clubes del mundo entero se preocupan tanto de los resultados deportivos como de las recaudaciones que se generan a través de este deporte. Giras por lugares exóticos, derechos de publicidad, merchandising, cuotas televisivas... Todo forma parte de un universo económico donde el mercantilismo se encargó de extraerle esa parte "romántica" (que algunos ya miramos con cierta nostalgia) a este fenómeno que tanto moviliza. De todos modos, a algunos no les da para tanto y tienen que recurrir a cosas más modestas. Al menos eso es lo que se desprende de las más que curiosa iniciativa que el club rosarino Tiro Federal está pendiente de protagonizar en la Argentina.
Cuando recibí la noticia por vía de mi buen amigo Augusto, no me quedó más que pensar con cierta incredulidad: "¿Y la camiseta? Va a parecer un album de figuritas". Si, es que por obra y gracia de un periodista con intenciones marketineras, la institución del barrio de Ludueña, Tiro Federal, como dijimos, se transformará en un club con cuanto auspicio haya por delante. Algo así como "cualquiera que quiera invertir dinero aquí, bienvenido sea". Hay que ver en que termina este engendro. Pero lo cierto es que todo esto que se detalla en el artículo es, cuando menos, curioso.
La idea de base hace creer que Tiro Federal terminará constituyendose en algo así como una boutique del fútbol (tal cual reza el título de la nota original), en un gran centro comercial donde todo tiene su publicidad y todo está perfectamente pergeñado de antemano. El asesor que está detrás de este proyecto se ha empeñado bastante y ha conseguido auspicios de nivel para un equipo tan modesto como este. Ya que la idea es más atraer al núcleo familiar a la institución que la importancia que se le de al fútbol en sí, todo tendrá su lugar para que sea más un parque recreativo que un vetusto club suburbano. Un espacio para los niños con la firma de una importante fábrica de juguetes, el rubro alimenticio apoyándolos con los ágapes post partido, una transmisora televisiva auspiciante de la sala de prensa del club o ¡publicidades rotativas de partido en partido! son algunas de las ideas que se les han venido en gracia a estos craneos para levantar económicamente a un club que, de momento, no tiene demasiado que hacer en popularidad contra los dos gigantes de su ciudad.
Según los mismos, la intención es popularizar al club, que estuvo en Primera División hace algunas temporadas atrás pero que ahora se encuentra en la B Nacional sin pena ni gloria. El tema es que es un club muy modesto y cuyos aficionados se cuentan, con toda la furia, por centenas y no por miles, algo que se incluso vio cuando jugaron en la máxima categoría. Todo hace creer que, en realidad, la cuestión de transfondo es explotar un negocio, rentabilizar la institución haciéndola algo así como un circo futbolero donde gente que habitualmente no gusta demasiado del fútbol se acerque por las comodidades ofrecidas y lo que rodea al deporte, en este caso, y no tanto por la sustancia, la esencia en sí. En el artículo está más que claro: en ningún momento se habla de "con ese dinero mejoraremos la plantilla y la llevaremos nuevamente a Primera División". Yo creo que la intención es captar a un público no demasiado distinto a los japoneses que se compran cuanta camiseta ande dando vueltas y vitorean sólo cuando al balón lo toca la megaestrella del equipo de turno que están viendo en una gira asiática. Y, que quieren que les diga, a alguien cultor de las férreas disciplinas tradicionales inglesas y amante de los viejos códigos pre-mercantilistas del fútbol, esto no le cae muy bien.
