Fútbol español: Un día llegó Abel al banquillo Atlético y también el Betis ganó en el Pizjuan

El derbi hispalense se decantó para el lado del Betis, que no ganaba en campo del Sevilla desde hacía 13 años

La Liga ha arribado a la finalización de su capítulo número 22 y el curso habitual que vienen trayendo las aguas en estas últimas jornadas no ha variado su cauce en absoluto. Es más: tranquilamente se puede decir que es una Liga dividida en dos y hasta en tres categorías. El Barça, desde arriba, se limita a pasearse por cualquier terreno de juego que transite. El Real Madrid le sigue el paso, sin lucimiento ni filigranas, pero con solidez y tres puntos a cada paso que da. Y después viene el resto, acaso la muestra más patente de la irregularidad y el nivel de mediocridad que está exhibiendo este actual certamen. Pero ese es tema para debatir en otro día. Mientras tanto, lo sucedido en la jornada.

No hará falta destacar demasiado de la contundente victoria del Fútbol Club Barcelona frente al Sporting de Gijón, donde Eto'o logró contabilizar tantos goles como partidos tiene la Liga. Tampoco del austero triunfo de los de Juande sobre el Racing de Santander, donde se produjo el debut del tercer fichaje invernal del equipo blanco. Con respecto a la actuación del francés, el manchego entrenador tuvo sus palabras, las que grafican muy bien el partido: "Faubert estuvo gris, como el equipo". Abandonamos allí el capítulo referido a los grandes protagonistas de este certamen y nos metemos en lo más jugoso del resto.

Y ese resto es el que nos indica que un día llegó Abel Resino, aquel curtido portero rojiblanco, al banquillo del Nuevo Colombino para debutar al frente del equipo de su vida, tal vez viviendo una oportunidad que jamás imaginó hace un puñado de meses. Esa frase -o más que frase, lugar común- que dice que entrenador que debuta gana se cumplió a rajatabla. Será difícil pensar en el trabajo que hizo durante la semana, porque no debe haber podido ser demasiado. Pero lo cierto es que, a veces, descomprimir la situación adversa sirve para que se abra una luz de esperanza. Y esto sí que parece más cercano a lo vivido en Huelva. El "Kun" se acordó de eso que tan bien suele hacer y Forlán no se quedó detrás. "0-3 en mi primer partido, nada mal", debe haber pensado Abel. Y lo acertado que estaba. Tiempo para trabajar tendrá de sobra. Y cosas por mejorar, muchas más todavía.

Pero también hubo un derbi. Y no cualquier derbi: el derbi sevillano. Dicen muchos que el verdadero calor del fútbol en materia de rivalidades históricas se vive en los núcleos que están algo alejados de las capitales notables de este deporte. En esas ciudades, el corazón suele inclinarse de un lado o de otro, no son clásicos con ribetes internacionales y aficiones difusas. Y el fragor de la batalla adquiere dimensiones doblemente fuertes. Como ejemplos bastan el derbi platense o el rosarino en Argentina, el derbi del Merseyside en Inglaterra y, por qué no, el derbi que enfrenta año tras año al Sevilla y al Betis. No fue un partido más para ninguno de los dos, pero sobre todo para los verdiblancos. Es que se acordaron de ganar en el feudo de su eterno enemigo después de 13 años y en un partido que se reservó todo para los últimos 20 minutos. La fiesta no se detiene en el costado verdolaga de la capital andaluza.

LA APUESTA del día

Malta y España se citarán en partido clasificatorio para la Eurocopa. El duelo se jugará a las 20:45 en el Ta'Qali National Stadium.

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