La Roja de Del Bosque pasa su primer desafío serio

Algo estaba claro: todavía no habíamos visto el verdadero nivel de la selección española post Luis Aragonés por sencillas razones. De todos los partidos que se habían disputado bajo el mando de Vicente Del Bosque, los rivales enfrentados no habían tenido el handicap suficiente como para poder equiparar con la rojigualda y poder sacar alguna que otra conclusión de juego interesante. Por eso mismo, el partido de ayer se presentaba como el primer "test match" de valía para el combinado español. La selección belga, además de ser una de las más fuertes del grupo 5 de las eliminatorias mundialistas, llegaba a este encuentro con una mejora en su rendimiento y una generación de jugadores más promisoria que las últimas que han tenido. Los Sonck, Van der Borre, Fellaini o Kompany suponían un reto más interesante que los delanteros bosnios o las defensas armenias. Y España logró vencer. Si bien pasó por varios momentos de sufrimiento, supo imponer su jerarquía individual y, de a ratos, su buen juego, el mismo que lo llevó a hacerse de la pasada Eurocopa.

El partido no comenzó del todo bien para los de Del Bosque. Ya a los 7 minutos de juego, Sonck había conectado un soberbio testarazo a la red de Iker Casillas, poniéndole fin a la imbatibilidad ibérica y dejando al equipo obligado a remontar. No la pasaba bien España contra un equipo embravecido, enaltecido por el gol a favor y que tocaba y salía con precisión y velocidad, lastimando muchas veces la zaga española. Pero ese gran jugador que tiene España, Andrés Iniesta, se tenía reservada una genialidad, como para demostrar que su valía dentro del equipo es cada vez más importante, tanto como lo es su figura en el contexto internacional. En una de esas jugadas que pintan a un futbolista de cuerpo entero, se mandó un control en velocidad fabuloso, en el que incluyó un amague simplemente con la vista, como para hacer seguir de largo al portero belga y definir desde un ángulo cerradísimo. Para quitarse el sombrero y aplaudir de pie. España se iba al vestuario con el partido igualado.

El segundo período, sobre todo en sus comienzos, exhibió a un equipo belga muy fuerte y con muchas ganas de imponerse en el partido. Allí fue cuando peor la pasó España, ya que se veía desbordada por sus laterales, con los atacantes de los Países Bajos jugando muy bien a las espaldas defensivas y dejando expuesto a Casillas en más de una ocasión. En una, Puyol salvó bajo palos, mientras que en otra se le anuló un gol por un fuera de juego que no era a Fellaini. Pero allí pareció terminarse el fervor de los locales. España consiguió equilibrar el trámite y mostrar chapa de campeón. Consiguió tocar y rotar el balón, subir escalonadamente e ir buscando variantes. Es más, ya para el tramo final del partido, era la roja la que llegaba mejor parada. Curiosamente, no fue Iniesta, Xavi ni Cesc el que envió el lanzamiento que desembocaría en el gol de la victoria, sino Dani Güiza. La resolución sí estaría en un habitual. Villa, que está en un estado de gracia por el que necesita pasar todo goleador, no dudó ni titubeó para marcar el tanto de la victoria. 1-2 y España se llevaba tres puntos que, de no mediar ningún inconveniente, lo dejan prácticamente con el boleto a Sudáfrica en el bolsillo.

Más allá de la buena victoria obtenida y dejando de lado el tema del sufrimiento y los momentos de zozobras por los que España atravesó, descartando también minucias tácticas o técnicas, la selección de Del Bosque tiene que tener en claro una cosa de ahora en más, algo por lo que no había tenido que pasar a lo largo de los últimos tiempos: España es la selección que mejor está jugando al fútbol actualmente en el contexto internacional. Y eso no le resultará nada fácil, ya que todos los rivales querrán ganarle como sea y darán un plus extra de lo habitual con tal de vulnerar a la ibérica. España se encuentra en su momento cúspide de elite futbolística en estos últimos años, algo a lo que no está acostumbrada pero que no le tiene que pesar, teniendo los nombres que tiene y, mucho más importante aún, contando con una filosofía de juego que ya le garantizó un título de consideración. Todo lo contrario. La selección española tiene que encaminarse en este rumbo, hacer de todas sus armas virtudes y potenciar sus talentos individuales y colectivos con un sólo objetivo, la gran deuda española de todos los tiempos: la Copa del Mundo. ¿Se puede? Por supuesto. Sólo hay que créerselo un poco.

LA APUESTA del día

Tenerife y Real Oviedo se medirán en la jornada 40 de LaLiga 1|2|3. El duelo se jugará a las 18:00 horas en el Heliodoro Rodríguez.

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