España y un comienzo acorde a las circunstancias

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Y por fin llegó el momento tan esperado por todos los españoles, el del debut en esta Euro y el momento de empezar a disipar dudas, tejer conjeturas y aventurarse en los pronósticos. Por cierto, esto último: pronósticos. ¿Quién apostaba en el inicio de la competición un resultado como el obtenido por la España de Luis Aragonés ante el rival que, presumiblemente, podía ser el hueso duro de roer dentro de este grupo? Creo que pocos, muy pocos. Pero España lo hizo de maravillas. A fuerza de un enorme juego ofensivo a espaldas de la dubitativa defensa rusa por parte de Fernando Torres y David Villa, más un trabajo efectivo en el mediocampo, no hizo falta el "tiki-taka" para montar situaciones de riesgo y todo.

El partido no comenzaba de la mejor manera para España, ya que los de Hiddink mostraban algunas de las cartas que tenían para jugar en esta copa. Pero rápidamente España se hizo con el control del juego y ahí pasó lo que tenía que pasar. Contrariamente a lo que se estimaba, no comenzó Luis con un centro del campo repleto de hombres que se dedicaran a rotar el balón incansablemente, sino más bien que apostó por el daño que podían hacer Villa y Torres con sus puñaladas diagonales y tomó nota que Cesc no puede aparecer en toda su dimensión cuando Xavi está sobre el terreno. Y como el hombre del Barça parece ser inamovible en el sistema del "Sabio de Hortaleza", pues entonces Fabregas al banquillo.

Y tardó 20 minutos nomás en llegar el primer gol. No fue por una incansable sucesión de toques y rotaciones sino más bien por el sentido de la practicidad. Le quedó el camino despejado a Capdevila para que pueda lanzar un buen balón para Torres. Y ahí el "Niño" devenido en "The Kid" demostró el por qué es tan importante en la Premier. Maravilloso control y toda la destreza para quitarse de encima a su marcador. Y para dejar a Villa solito y solo para dar el pase a las mallas. España rompía a pura verticalidad el difícil partido que le estaba proponiendo la selección Rusa.

Pero no todo fue tan sencillo en ese primer acto, período en el que se vieron las mejores situaciones rusas y también el momento en el que la defensa mostró algunas zozobras a ser corregidas. Porque la jugada que termina dilapidando Semak contra el poste no la perdonará un combinado de mayor calibre. Aún así y todo, Iniesta juega para los de rojo. Y eso siempre es un punto a favor. La asistencia que le sirve a Villa en el segundo gol es de antología. Si, vale mencionar también una nueva buena cesión de Capdevila y también un desmarque fabuloso del "Guaje". Pero la lectura del juego por parte del manchego en esa jugada fue magistral. 2-0, al filo del descanso y toda la sensación de que el partido estaba finiquitado.

Poco pudo hacer Rusia para revertir el marcador. Los de Hiddink acusaron demasiado las bajas de los dos hombres letales del Zenit, el pequeñajo y el grandote, Arshavin y Pogrebnyak. No es que Pavlyuchenko sea malo, ni mucho menos. Tampoco Bilyaletdinov lo es. Pero lo cierto es que pesaron poco y nada para un equipo del que todos, en la previa, esperabamos muchísimo más. Sin frescura a la hora de atacar, carentes de variantes y sorpresa, los otrora soviéticos veían como se consumían los minutos y, para colmo de males, tuvo que llegar también el tercero. Fabregas ahora si estaba en el terreno de juego en lugar de Torres que hizo un gran trabajo y el mediocampo se encontraba notoriamente más reforzado. Justamente fue él el encargado de buscar una vez más con un balón limpio el desmarque de Villa. Y el "Guaje", que estaba on fire, se encargó de finiquitar el partido. Luego Pavlyuchenko, con esa vieja -y no por eso menos efectiva- fórmula del "dos cabezazos en el área = gol" le estampaba un ribete de decoro a la derrota rusa y también el mismo Cesc se encargó de decretar el 4-1 final. Goleada y una actuación como para ilusionarse.

Suecia aguarda ahora por la "Furia roja", que hoy fue más calidad, toque efectivo y verticalidad que la garra por la garra misma. En base a lo demostrado por los del norte de Europa en su triunfo frente a la Grecia campeona, no hay por que temer. Seguramente los próximos rivales, llámeseles suecos o helénicos, tomarán mucho más recaudo para no permitir lo mismo que una defensa algo timorata permitió. Muy probablemente Villa y el "Niño" no cuenten con tantas situaciones claras de cara el gol. O quien sabe... Los arietes ibéricos se encuentran en un estado de forma notable y, de seguir así, tendrán que intentarlo una y otra vez hasta obtener la recompensa. Lo cierto es que España cumplió -y con creces- el hecho de sortear el primer duro obstáculo que se le presentaba. Queda mucha tela por cortar aún y no sirve de nada comenzar con las especulaciones. Pero jugando así, siempre será mucho más fácil.

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