Dos historias se dieron cita en el City of Manchester
Mayo 15, 2008


La algarabía final, esa que permitió que el nudo en la garganta se fuera definitivamente para dar paso al sonoro grito de la alegría, esa que se generó automáticamente cuando el balón lanzado por Zyrianov besó las mallas, tras ese pase de la muerte del voluntarioso Fatih Tekke, no terminaba de sintetizar por completo el enorme trabajo que había hecho ese ballet ruso llamado Zenit de San Petersburgo. Resultaba difícil de comprender que los pupilos de Dick Advocaat recién pudieran estar tranquilos y con la sensación completa de campeones en el minuto 93 del encuentro. Porque ayer, como ayer habíamos dicho y hoy reafirmamos, se dieron cita dos historias. Y una resultó vencedora. Por suerte ganaron los buenos.
El ambiente del graderío del City of Manchester era una preciosura, todo lo que uno espera para una final de estar características. Teniendo en cuenta la distancia existente entre la ciudad de Glasgow, cuna de los “gers”, y el lugar de disputa de esta final, era lo más previsible que los azules de Walter Smith contaran con el “factor campo” prácticamente a su favor. La afición escocesa se hacía notar, pero los rusos, que multiplicaron a sus contricantes varias veces en kilómetros recorridos, no se quedaban atrás en eso de animar a sus caballerosos representantes. Y el partido comenzaba con ese marco imponente. Y era el momento en que una nueva, pero a la vez antiquísima, batalla de fútbol se reanudaba. Todo, exactamente todo lo que se tenía previsto comenzaba a corporizarse en 90 minutos de fútbol.
Dos estilos enfrentados, dos maneras diferentes de concebir el fútbol. Dos caminos totalmente válidos, aunque sumamente diferidos en cuanto a estética, chocaban en sentido diametralmente opuesto en busca del mismo objetivo. ¿O me van a decir que a esta película ya no la vieron antes? El fútbol de los comandados por Smith y Ally McCoist prometía un auténtico festival de “kick and rush” y, por lo menos, 8 hombres decididamente plantados por delante de Neil Alexander. Un auténtico autobús británico de esos de doble piso. Y los rusos no cambiarían el libreto a esta altura del viaje. ¿Para qué modificar lo que hasta esta instancia les había funcionado de maravillas?
Terminaba el primer período y el empate en cero parecía inamovible. Los de camiseta azul a duras penas habían conseguido traspasar con alguno de sus hombres la linea media, mientras que los de elástica blanca se habían hartado de rotar, dar pases, tirar centros. Pero un auténtico bosque de piernas había hecho infructuoso cualquier intento. ¿Se estaría repitiendo esa historia que vimos tantas veces, esa que cuenta que el que se cansa de atacar termina vulnerado en la primera que se presente? No lo sé. Pero a pesar del dominio absoluto de las circunstancias por parte de la orquesta del director Arshavin, el aire estaba enrarecido. Nunca puedes confiarte cuando tienes un perro viejo delante. Puede exhibirse calmo en una primera impresión, pero también mostrar los dientes cuando uno menos se lo espera.
Y en una de esas Walter Smith se acordó que los partidos los ganan aquellos que marcan más veces que el otro. Y les permitió a sus pupilos que crucen la mitad de campo. A esa altura del partido casi que parecía un milagro. Pero también fue el momento propicio para que se concrete aquello que se tendría que haber dado hace unos cuantos minutos. Anyukov corta a la perfección un atisbo del Rangers de cruzar de campo, Tekke se encarga de pivotear el balón y, bueno, tener un jugador como Andrei Arshavin termina por facilitar el resto de las cosas. Él era el único capaz de destrabar ese entramado de extremidades y cumplió con creces, dejando con un sutil toque a Denisov cara a cara con Alexander por primera vez en el partido. El inagotable centrocampista ruso, que minutos antes casi la liaba fea en su propia área, no falló ante la mejor oportunidad que se le daba en su carrera. La cara de los hinchas “gers” lo decía todo: no había manera de empatar ese partido, el que hacía el gol lo ganaba.
Y llegó la algarabía final, la merecida dosis de festejo para el Zenit de San Petersburgo. Zyrianov corría a abrazarse con sus compañeros, mientras los rostros de camiseta azul eran pura resignación, pero no ocultaban que el rival había sido notoriamente superior. Más bien era un “hicimos lo que pudimos”. Hubiese sido una tremenda injusticia que los escoceses se terminaran imponiendo en ese cotejo. Lo demostrado por uno y otro había diferido abismalmente. Nuevamente: dos maneras, dos caminos, dos historias, dos idiosincracias, ambas totalmente válidas. Pero aquellos que todavía creemos en el sentido estético de este deporte, que preferimos creer que aún puede ser un espectáculo y no solamente una mera manera de obtener un resultado sentimos que el fútbol había ganado por algo más que por ese trabajado 2-0.
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Mayo 15th, 2008 at 10:17
No fue el partido más brillante del Zenit. Y para los que no le siguen habitualmente, puede que se llevaran un ‘chasco’. Pero el gran Arshavin apareció cuando tenía que hacerlo. No entiendo cómo puede ser que con 27 años, todavía no haya salido de Rusia a una Liga mayor y a un equipo con mayores aspiraciones.
Quiero verlos en la próxima edición de la Champions porque realmente los rusos tienen un equipazo y si mantienen a los jugadores clave, pueden hacer un gran papel.
Un abrazo!
Mayo 15th, 2008 at 11:59
Cosas que pensaba durante el encuentro:
- Walter Simth será el primo lejano de Fabio Capello?
- Los del Rangers si se ponen faldita a cuadros podrían hacer de extras en Braveheart?
- Shirokov no está poniendo centros de 40 metros como Hierro o Beckham?
- El fútbol del Rangers es deprimente. La afición debe de haber bebido muchas cervezas para cantar y saltar sin parar. Al menos yo las necesito.
- Al portero Alexander no le hacen caso. Debe sentirse frustrado. En los corners grita: fuera! salimios! (en inglés, of course) y cada vez entran más jugadores al área para defender.
- Denisov (y lo pensé antes del gol) es el gran tapado de este equipo. Está arriba y está abajo. Defiende, corta balones, presiona, triangula, llega, dispara… coño! Sneijder!
- Cuanto tardarán los de Antena 3 en decir algo sobre Los Hombres de Paco?
Un abrazo!
Mayo 15th, 2008 at 16:12
Buenas acotaciones Luisi. Lo de Denisov fue tremendo y no sólo ayer. Es el típico jugador silencioso pero que rinde que da miedo.
Rubén, yo no creo que nadie se haya llevado un chasco. No era fácil vulnerar a ese equipo que no salía un metro de su propia área y era una final, por ende, había que ser un poco más cauteloso. Yo creo que el Zenit salió a hacer su juego, como en todos los partidos que le vi.
Abrazos a ambos!
Mayo 15th, 2008 at 18:25
Como siempre, magnífico el post Juan. Coincido en todo al 100%. Creo que es la primera vez que veo a un entrenador no querer ganar una final. Porque, son cosas muy distintas. Una cosa es estar bien ordenados atrás, incluso meter el autobús debajo de la portería, y otra cosa muy distinta es no querer ganar. La primera parte fue horrible, fue para que le sancionaran joder. Creo que sólo cruzaron el mediocampo 5 jugadores de los Rangers. Qué triste. Incluso, al final del partido, Nacho Novo dijo que deberían haber atacado más y que así era imposible ganar esta final. Y Walter Smith, anotando y anotando cosas. Y quedaban 10 minutos, y ahora se le ocurre sacar a toda la artillería. Ya es tarde loco, ya es tarde, has perdido.
Por cierto Juan, pasate por mi blog y vuelve a echarle un vistazo al post sobre la hinchada de Gimnasia. Mira la que se está liando
Un abrazo!
http://ladoblevisera.wordpress.com
http://londres1863.wordpress.com
Mayo 15th, 2008 at 18:48
Lo de Smith fue vergonzoso, a mi manera de ver. Plantó el equipo directamente no para jugar de contra o especular, sino para ir a los penaltis. ¿Así pretendía resistir 120 minutos? Una final no se juega así, por más resultado que te haya dado ese juego a lo largo de la copa. Es transmitirle al rival que es inmensamente superior.
Mayo 15th, 2008 at 18:54
Exacto Juan. Ahí es donde quería yo ir. Ayer decían en Antena 3 en la tranmisión del partido que estos equipos jugaban así, encerrados atrás y esperando la oportunidad para matarte, y que eso hacía desquiciar al rival, bla bla bla. En cierto modo, es verdad eso. Pero cuando el rival ataca y ataca, y se empieza a desquiciar, y sabe que en cualquier momento puede llegar esa contra letal que los mate… Bueno, sí. Pero, si ocurre todo eso, pero ven que el rival no cruza el mediocampo ni una vez, eso le da ánimos. Sobre todo, tras aquel palo que dio el Rangers. Creo que ahí los rusos pensaron “vamos coño, que estos no son el Milan, que no son superiores, no nos meten un gol en 3 partidos, vamos a por ellos”.
Un saludo.
http://londres1863.wordpress.com
Mayo 15th, 2008 at 21:13
Me sorprendió gratamente el Zenit como así lo bajo que estuvo el Rangers. Muy merecido.
Mayo 16th, 2008 at 3:35
Al fin se le da una a Advocaat, menos mal…
Mayo 16th, 2008 at 16:02
Comparto lo que dice vos. Todavia pienso que fue la peor decision de Uefa en los ultimos años.
Abrazo!
http://gambetas.blogspot.com
Mayo 16th, 2008 at 19:58
El Zénit es una apuesta bonita por el fútbol. Sin duda dominaron de cabo a rabo. Estos son la base de Rusia en la Euro, cuidado…